jueves, 15 de noviembre de 2007

Libra - Libra

Cuando una banda toca, compone, graba, mezcla, masteriza, diseña la carátula y el multimedia de su propio álbum, tiene un mérito especial; pero si todas esas funciones se logran impecablemente, es cuando de verdad se agradece y se aplaude el trabajo. El quinteto chileno discretamente nos pone su talento en las manos, orejas y ojos. Y no es poco.

Libra irrumpió el año 2003 con un demo que incluía los cuatro temas más malos de este debut. No se puede decir que tienen el sonido más original: se evidencia lo pausado, melódico, potente, melancólico e incontables capas de guitarras a lo Deftones y los teclados, secuencias y guitarras procesadas tipo Linkin Park. Pero lo que marca la real diferencia son las canciones como tal y sus conceptos. Acá no existe la angustia adolescente del sexteto de Chester Bennington, ni la poesía drogada de Chino Moreno. La banda en una producción-súper-producida nos muestra canciones simples, al hueso, pero no por eso agresivas (o aggrosivas). Los mensajes son claros y siempre con una carga positiva, de ponerse de pie y enfrentar las relaciones y la vida. “Libra” es un refresco, gente con sus vidas resueltas, que pone el hombro sin ningún miedo, en vez de andar panfletariamente hablando de odio, paranoias, muertos, pesadillas y demases, que supongo que a varios nos tienen aburridos.

Aparte, escuchando ‘Drive Away’, el último tema, uno entiende qué es lo cautivador del disco, que los diferencia de otras bandas. Al ser un tema en inglés y sonar como cualquier propuesta súper explotada y bien producida, uno le da una segunda escuchada a cortes como ‘Traspasando El Sol’, ‘Juntos’ (lo mejor del álbum: simpleza, potencia y fineza) o ‘Puedo Ser’ con el vocalista de Tronic, y uno descubre porqué hay un álbum a otro nivel, y se resume en una sola cosa: buen gusto, aquel concepto que les valió un videoclip bonito con cero pesos, o una versión acústica de ‘Lo Que Queda’ con contrabajo y secuencias. Asuntos disponibles en su multimedia.

El debut de Libra no es el mejor álbum del mundo ni mucho menos, pero en la escena del nuevo rock chileno, en que las propuestas más sólidas son Tronic y Golem, se nos muestra una potente esperanza. Continúa la transición de nuestro rock.
Piero Medone T.

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